Las emergencias y los desastres son dos consecuencias que nos recuerdan a diario cuan vulnerables seguimos siendo a la materialización de las amenazas sean propias de los fenómenos de la naturales (terremotos, erupciones volcánicas, los deslizamientos, lluvias torrenciales, etc.) o sean provenientes de la tecnología (plantas nucleares, depósitos de materiales peligrosos, accidentes vehiculares y de aviación entre otros). Hoy en día estamos convencidos de que de que los seres humanos no estos indefensos ante las amenazas sino más bien somos nosotros los que nos hacemos cada vez más vulnerables a las mismas basta recordar los accidentes nucleares de Three Mile Island (1982), Chernobylil (1986), las avalanchas de Venezuela (1999) producto de la deforestación y el crecimiento desorganizado de las ciudades, la destrucción de la central hidroeléctrica de MachuPichu (1998), destruida por un deslizamiento que tomo su antiguo cause en el cual estaba construida la central a esto se debe de añadir los cientos de personas que mueren a diario producto de los accidentes automovilísticos, ferroviarios o de aviación.
Este panorama ha sido preocupación de la comunidad internacional al punto de que las Naciones Unidas declaro los años 1990-1999 como el decenio internacional para la reducción de los desastres naturales y a partir del año 2000 se ha establecido una secretaría permanente denominada “Estrategia Internacional para la reducción de los desastres” en el ámbito mundial. Estos esfuerzos de las Naciones Unidas ha permitido demostrar que los desastres no solo afectan la economía y la infraestructura de un país sino que comprometen a la misma estructura social de las comunidades afectadas y a la salud física y mental de sus integrantes.
En este sentido diversas disciplinas han ido adaptando sus conocimientos y técnicas a estas situaciones extremas y por consiguiente la psicología no ha podido ser la excepción, tanto en el campo de las emergencias así como de los desastres la presencia del profesional psicólogo se ha ido haciendo cada vez más necesaria como en el caso de las salas de emergencia hospitalaria y reclamada y reconocida en los grandes desastres como el caso del terremoto de México (1985), la erupción volcánica de Armero en Colombia (1985), el terremoto de Loma Prieta en California (1989) la Riada en Huesca Biesca España (1996), las Inundaciones de Venezuela (1999).
Sin embargo el estudio que se considera pionero es del Médico psiquiatra E. Lindermann (1944) EU el cual trabajo con los sobrevivientes y sus familias de las víctimas del incendio del Club Nocturno Coconut Grove en Boston.
Su informe clínico sobre los síntomas psicológicos de los sobrevivientes se convirtió en la piedra angular para las teorizaciones subsecuentes sobre el proceso del duelo.
Fue precisamente que partiendo de estos principios que Gerald Caplan integrante también del Massachusetts General Hospital y del Harvard School of Public Health, que formulo el significado de la crisis en la vida.
Las investigaciones descriptivas van descubriendo posteriormente que las reacciones de las víctimas no son iguales durante el impacto del evento y posterior a este en este sentido Friedman y Linn (1957) EU, trabajando con los sobrevivientes del barco "Andrea Dorian" describe que al tratar con víctimas de sucesos traumáticos se debe de tener en cuenta sus diferentes respuesta a las fases de "Choque inicial" y la "Recuperación" en una situación de desastre.
La Asociación de Psiquiatría Americana (1970) publica un manual de "Primeros Auxilios Psicológicos en casos de Catástrofes" el cual es traducido y adaptado en el Perú por el Médico Psiquiatra Baltazar Caravedo, Asesor en Salud Mental de la Dirección General de Servicios Integrados de Salud del Ministerio de Salud del Perú; en el cual se describen diversos tipos de reacciones clásicas a los desastres así mismo se exponen los principios básicos que se deben de tener en cuenta para la ayuda a las personas "perturbadas emocionalmente".
Erikson (1976) EU en su investigación realizada en la inundación de Búfalo Creek llamo "SEGUNDO DESASTRE" a las consecuencias de tipo emocional que se derivan de la desorganización social y física de una comunidad por la acción de un desastre natural.
Las investigaciones en el campo sociológico se han extendido al estudio de los grupos sobrevivientes en las primeras horas del impacto de un desastre, influidas por los trabajos del Dr. Quaranteli uno de estos estudios es la Investigación realizada en el vecindario de Analco, Guadalajara, México, en el cual se produjo una explosión de gas el 22 de Abril de 1992.
El 19 de Setiembre de 1985 se produjo un violento terremoto en la Ciudad de México causando la muerte de unas 5,000 personas aproximadamente, ante esta realidad la facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de México, con asesoramiento Israelí, El Instituto Mexicano de psicoanálisis y el Instituto Mexicano de seguridad Social dieron inicio a un programa de intervención en crisis con el propósito de ofrecer apoyo psicológico a las víctima y damnificados de la tragedia.
En 1989 a consecuencia del terremoto de Loma Prieta en California la Asociación de Psicología de California con el apoyo de la Asociación de Psicología Americana desarrollaron un proyecto en 1991 con la posibilidad de establecer una red nacional de psicología para dar servicios y ayuda a las víctimas y trabajadores en situaciones de desastre; esta iniciativa tubo su presentación formal con el entrenamiento de psicólogos para trabajar directamente con la Cruz roja Americana, con una certificación luego de un entrenamiento de dos días que los califica como elegibles para participar conjuntamente con la CRA en sus esfuerzos de ayuda; desde 1992 aparecen Asociaciones de Psicología en 32 estados y provincias con la participación de la APA y la CRA presidiendo los desarrollos de los planes de respuesta, cinco de esas asociaciones han programado tener un plan para desastres que permitan la movilización de una red de psicólogos para casos de desastres.
Durante la Década de los 80 específicamente el 20 de julio de 1981 en el IPAE (Instituto Peruano de Administración de Empresas) el autor comienza a difundir los trabajos del Dr. Jerí y las recomendaciones del "Manual de Primeros auxilios Psicológicos en casos de desastres de la Asociación de Psiquiatría Americana difundidos en 1972 por la revista militar del Perú, continuándose en diferentes Instituciones, empresas y Centros Hospitalarios de Lima.
El objeto de estudio de la Psicología en emergencias y desastres está en función a los conceptos teóricos anteriormente planteados y son las víctimas en sus seis amplias categorías y en función a los grupos etarios a los que pertenecen así como los grupos poblacionales involucrados en cada una de las tres fases de los desastres y en cada una de sus etapas interelacionadas.
Se interrelaciona con la psicología social al asumir la importancia de las redes de soporte social su dinámica y su configuración y el rol que juegan como estrategia de supervivencia ante las situaciones de crisis.

Así mismo usa los conceptos relacionados a la distorsión de la comunicación social como el rumor y su efecto en los colectivos humanos, y los conceptos ligados a las actitudes, la motivación, y las conductas colectivas.
Usa a sí mismo los conceptos ligados a la psicología organizacional relacionados al comportamiento organizacional, la comunicación organizacional, la motivación en el trabajo, el liderazgo, el trabajo en equipo, el clima laboral y el trabajo bajo presión, todo esto aplicado a los equipos de primera respuesta.
El psicólogo emergencista en su desempeño deberá de interrelacionarse con profesionales que también se han especializado en las emergencias y desastres como los médicos emergencistas, enfermeras, asistentas sociales, maestros, sociólogos, periodistas, ingenieros geólogos, volcanólogos e integrantes de los equipos de primera respuesta (militares, policías, brigadistas de la Cruz Roja, de la Defensa Civil del Cuerpo de Bomberos, entre otros), para lo cual deberá de ser capaz de comunicarse en un lenguaje común que comparten todos estos profesionales que están ligados de una u otra manera a las emergencias y desastres.
Al igual que en todas las especialidad de la psicología contemporánea que
requieren de un conjunto de conocimiento complementarios los psicólogos que se
desempeñan en el área de las emergencias y los desastres deberán tener
conocimientos relacionados a la administración de
desastres o gestión de riesgos,
la administración de
los servicios de salud en emergencias y desastres, la evaluación de
daños y análisis de las necesidades posdesastres, la atención prehospitalaria
para víctimas en masa, administración albergues temporales y refugios,
saneamiento ambiental, control de vectores,
ayuda internacional.Deberá también desarrollar conocimientos referenciales a la organización de la organismos nacionales, internacionales y no gubernamentales ligados a la atención de la población y las personas víctimas de situaciones de emergencias y desastres como son la Defensa Civil, la Cruz Roja, el Cuerpo de Bomberos, etc.
Es también recomendable que se esté entrenado en primeros auxilios, técnicas de transporte de heridos, triage, prevención de incendios, soporte básico de trauma y reanimación Cardiopulmonar así como la organización de simulacros.
- Primeros auxilios psicológicos
- Terapia de juego para niños en albergues, escuelas o centros comunales
- Manejo psicológico del duelo en emergencias y desastres
- Técnicas de Debrifing, Defusing y desmovilización psicológica para el manejo de incidentes críticos
- Técnicas de afrontamiento del estrés para la prevención del síndrome de Bournut
- Terapia y dinámica de grupo para adultos en albergues y refugios
- Técnicas de intervención comunitaria orientadas a la recuperación de las redes de soporte social y solución de problemas
- Estrategias psicosociales para la neutralización del rumor y el manejo eficiente de la comunicación.
- Los equipos de primera respuesta integrándolos como psicólogo del equipo participando en sus programas de capacitación, diseñando programas de contención psicológica en las operaciones ayudándolos en la vuelta a la rutina del trabajo y del hogar posterior a la participación en emergencias y/o desastres.
- En las emergencias hospitalarias y en sus diversas áreas como el triage, recepción, observación, cuidados intensivos, cuidados intermedios, hospitalización, aplicando las técnicas de intervención en crisis y primeros auxilios psicológicos tanto a los pacientes como a los familiares de estos, así como orientándolos en la consecución de ayuda complementaria y asistencia social, finalmente trabajando con los equipos de salud en la prevención del síndrome de Bournunt.
- Como especialista en el área de la prevención de accidentes en el campo organizacional y fuerzas armadas, desarrollando programas de sensibilización y motivación destinados al cambio cognitivo comportamental con la finalidad de que se incorporen los principios de la seguridad en su trabaja diario.
- Como consultor en el sector educación en temas relacionados a la Defensa Civil en Centros Educativos, organizando la capacitación para docentes y alumnos, asesorando en la implementación de estrategias psicoeducativas para la enseñanza de la Defensa Civil, así como la atención a los niños y adolescentes víctimas de emergencias y desastres.
- Como docente especialista en las escuelas de formación de paramédicos, bomberos, voluntarios de la Cruz Roja y Brigadistas de la Defensa Civil, así como en programas diversos de capacitación de entidades gubernamentales y no gubernamentales.
- Como especialista consultor para la Defensa Civil, Cruz Roja, y otras organizaciones ligadas a las emergencias y desastres.

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